Descubriendo la Farrapona

27 de Marzo de 2011 | Escrito por Roberto Menéndez

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La ascensión a la Farrapona comienza en la Central de La Malva a dos kilómetros de Pola de Somiedo, en un  cruce de ríos que rebosan agua en gran cantidad. Atravesamos la montaña como Alicia en el país de las maravillas, el espejo es un corto túnel y el mundo que hay al otro lado es el valle del río Saliencia. El río baja ruidoso a nuestra derecha levantando una brisa que en época de altas temperaturas será muy de agradecer, el suyo será el único sonido que percibiremos durante los primeros kilómetros.

No hay mucha dificultad en esta primera parte, la carretera tiene buen asfalto y atravesamos pequeños núcleos de población donde podemos distinguir, entre las casas, las construcciones típicas de la zona denominadas teitos o pallozas  que son edificaciones de piedra con la cubierta vegetal.

La carretera empieza a empinarse y al salir de la población de Endriga el firme está en mal estado  y muestra el paso de los duros inviernos en la zona. En una curva, aparcado a la izquierda, un todo terreno del FAPAS nos hace recordar que no estamos solos, la carretera discurre en medio del bosque, la vegetación no nos deja ver pero seguro que ellos nos ven a nosotros o nos huelen y se esconden porque esto está lleno de animales, seguro.

Un sube y baja nos lleva hasta Saliencia, el pueblo a la derecha y a la izquierda en un prau empinau un quebrantahuesos nos da la bienvenida, camina lentamente, va a lo suyo ni se inmuta.  Al Alto de la Farrapona 7 km. por una carretera recién asfaltada, cunetas de piedra por las que baja abundante agua y vallas de madera. Atravesamos un robledal  y salimos a un valle precioso; praderías con cabañas de teitos rodeados de montañas nevadas de las que bajan números regueros, brota agua de las piedras, la primavera será espectacular.

El silencio sólo lo rompe el  canto de algún pájaro y el silbido del viento que viene cada vez más frio. Una manada de rebecos pasta en una ladera de la montaña, la nieve les obliga a bajar hasta el valle para encontrar alimento. En las curvas de los últimos kilómetros es donde están las rampas más duras, rodeados de nieve, por fin, vemos la señal que nos indica que llegamos al Alto de la Farrapona y que estamos a 1.708 metros de altitud.

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