Un velocípedo a la medida de Vital Aza

En el año 1895, el Sr. Julián Lozano, de Madrid, fue el vencedor de la carrera Salamanca-Madrid, invirtiendo 9 horas 18 minutos en los 208 km. de competición. La revista Blanco y Negro se hizo eco de la noticia y añadió los siguientes comentarios:

” De tal modo se propaga en la corte el entusiasmo por el sport velocipédico, que materialmente se le ve…extenderse, crecer, tocar las nubes, como dijo el poeta. A diario cuenta el ciclismo con adhesiones importantes. Hoy es el ilustre Echegaray quien se decide al aprendizaje, y hay que oírle en el Ateneo todas las tardes ponderar las ventajas y utilidad de la bicicleta con el sprint característico de nuestro gran dramaturgo; otro día es Vital Aza quien se lanza al nuevo deporte, poniendo en un aprieto a las casas constructoras si han de hacerle un velocípedo á la medida; de hora en hora aumentan los prosélitos entre las clases más ilustradas y la gente más distinguida de Madrid; la prensa profesional aumenta del mismo modo, y crece también en geométrica proporción al número de lujosas tiendas y almacenes que en soberbios escaparates exponen ejemplares de las mejores marcas…”.

El poeta asturiano que destacaba por su elevada estatura, fue un apasionado del mundo del pedal y quiso dejar constancia en su obra, como en La Praviana donde los protagonistas pasean en bicicleta en varias de las escenas.

El auge con que llegó el deporte del ciclismo, hizo que enseguida aparecieran publicaciones especializadas, la primera de ellas tenía por título El Deporte velocipédico y su primer número salió el 27 de febrero de 1895.

La hazaña de Julián Lozano ocupaba la portada de la edición nº 12, publicada en mayo de ese mismo año y en páginas interiores se narraba extensamente lo acontecido en aquella carrera.

En ese mismo ejemplar, aparecía el nombre de Vital Aza en varias ocasiones, además de una ilustración a página completa:

Caricatura de Vital Aza publicada en la revista “El Deporte Velocipédico”- Madrid , el 15 de Mayo de 1895

BIOGRAFÍA  DE VITAL AZA

Nacido en la localidad asturiana de Pola de Lena el 28 de abril de 1851, hizo el bachillerato en Oviedo. Realiza estudios medios de delineante en Gijón y trabajó como técnico en la construcción del ferrocarril en el tramo Oviedo-Gijón. Su infancia y adolescencia transcurren en los medios urbanos de Asturias. Hay elementos autobiográficos de su participación en el tendido del ferrocarril y en el nacimiento del desarrollo industrial en su obra La Praviana, una de las últimas, estrenada en 1896. En Oviedo se inicia ya cursando el bachillerato en el cultivo de la poesía humorística y colabora en periódicos y revistas y, aunque terminó la carrera de medicina en Madrid, no llegó a ejercerla porque se dedicó al periodismo satírico y al teatro (su primera pieza fue ¡Basta de matemáticas!, en 1874) y fue un habitual del Bilis club junto a los también asturianos Armando Palacio Valdés y Leopoldo Alas. En Madrid colaboró en el semanario El Garbanzo, dirigido por Eusebio Blasco, en La Ilustración Española, en Blanco y Negro, en El Heraldo de Madrid y en Madrid Cómico y Barcelona Cómica, así como en revistas y publicaciones diversas, siempre con agudo gracejo; escribió también piezas teatrales, 38 originales y 24 en colaboración, sobre todo con su amigo Miguel Ramos Carrión y con José Estremera, destacando por su ingenio y vis cómica. No descuidó la poesía festiva, publicando las colecciones Bagatelas (1896) y Pamplinas y frivolidades (1899).

Estuvo siempre muy vinculado a su natal Asturias. Se casó en 1882 con una dama natural de Gijón, Maximina Díaz Sampil, oriunda de Mieres, quedando a partir de entonces muy vinculado a esta villa. Tendrán 4 hijos: Luis, Pedro, Vital y Carmen. De modo que en Mieres pasaba los veranos y en Málaga los inviernos a causa de su mala salud.

Falleció el 13 de diciembre de 1912 en Madrid y está enterrado en Mieres.