La Vuelta 19, el trampolín de Pogacar en grandes vueltas

Tadej Pogacar fue el primer corredor en vestir el maillot blanco de La Vuelta

En 2019, en su debut en una Gran Vuelta con tan solo veinte años, terminó tercero, su peor resultado final en una carrera de tres semanas, y ganó tres etapas

Pogacar en Oviedo en La Vuelta 2019

En la penúltima jornada, impresionó a Eddy Merckx en la Sierra de Gredos

Cinco veces ganador del Tour de Francia (2020, 2021, 2024, 2025 y 2026), donde además ha terminado dos veces segundo (2022, 2023), y vencedor del Giro de Italia 2024, Tadej Pogacar todavía no ha inscrito su nombre en el palmarés de La Vuelta y por eso tomará este fin de semana la salida en Mónaco, para disputar su décima Gran Vuelta, a los 27 años. Sin embargo, la ronda española es precisamente la carrera que le lanzó a la conquista de las pruebas de tres semanas.

Pogacar y Miguel Ángel López en el Acebo en 2019

El prodigio esloveno, ganador del Tour de l’Avenir 2018, no tenía previsto disputar ninguna Gran Vuelta en su primer año como profesional. Joxean ‘Matxin’ Fernández, su director deportivo, le había preparado «un plan de carrera que habíamos establecido juntos y que incluía entre 65 y 70 días de competición en 2019, después el Giro o La Vuelta en 2020 según su elección, el Tour de Francia en 2021, para ver antes de afrontarlo con ambición en 2022. ¡Pero es un campeón! Progresó mucho más rápido de lo previsto y nos adaptamos». Su victoria en el Tour de California 2019 aceleró el proceso. Era tan joven que los organizadores tuvieron que privarle de la celebración con champán, ya que el consumo de alcohol está prohibido a los menores de 21 años en Estados Unidos.

La Vuelta 19 contó con tres antiguos ganadores en la salida de las salinas de Torrevieja: Alejandro Valverde, Nairo Quintana y Fabio Aru, junto a quien el debutante Pogacar debía aprender su oficio en el equipo UAE Team Emirates. Pero las cosas empezaron muy mal para el conjunto emiratí, penúltimo en la contrarreloj por equipos inaugural, ganada por el Astana del colombiano Miguel Ángel «Superman» López. El gran favorito de esta Vuelta era Primoz Roglic, tercero en el Giro pero que todavía no había ganado una Gran Vuelta, y en la presentación de la carrera, el diario El País reclamaba «un ganador joven y descarado», citando a «Superman López, (Sergio) Higuita o Pogacar».

Tadej Pogacar en La Cubilla por delante de Miguel Ángel López y Primoz Roglic

Por primera vez en su historia, La Vuelta otorgaba un maillot blanco, al igual que las otras dos Grandes Vueltas, al primer corredor menor de 26 años. En 2017 y 2018, el mejor joven recibía un dorsal rojo. Anteriormente, había existido en diez ocasiones una clasificación secundaria que premiaba al primer neoprofesional, independientemente de su edad: en 1970 y entre 1984 y 1992. Ya ganador en 2017, López partía como favorito, por delante de sus compatriotas Dani Martínez y Sergio Higuita, los británicos Hugh Carthy y Tao Geoghegan Hart, el español Óscar Rodríguez «y el fenómeno esloveno Tadej Pogacar», según un comunicado de la organización.

«Pogi» vistió por primera vez el maillot blanco en Mora de Rubielos, en Aragón, en la salida de la 6.ª etapa, aunque de forma indirecta, ya que López llevaba el rojo desde el primer día. Al día siguiente sufrió y cedió 51’’ ante Valverde, vencedor con el maillot arcoíris en el muy empinado Mas de la Costa. El español era el más veterano de aquel pelotón y el esloveno, el más joven. El francés Nicolas Edet vestía la Roja y López el maillot blanco cuando Pogacar ganó su primera etapa en una Gran Vuelta, la novena de aquella Vuelta, en Cortals d’Encamp, en Andorra, lo que le traerá recuerdos en el cuarto día de carrera de este año, en el Principado pirenaico…

Ya era hora de que los medios de comunicación lo conocieran. Así se presentaba en la jornada de descanso: «Me llamo Tadej Pogacar. Vengo de Eslovenia. Es un país pequeño donde la gente es muy trabajadora. Empecé a practicar ciclismo a los nueve años para hacer lo mismo que mi hermano mayor, porque todo lo que él hacía, yo tenía que hacerlo también. Él dejó la bicicleta, pero yo no. Nunca he dejado de progresar y, hasta el día de hoy, estoy muy contento con lo que he conseguido».

A mitad de carrera, el destino parecía decidido, con Roglic aventajando en 1’52’’ a Valverde tras la contrarreloj de Pau. Pogacar era quinto, a 3’05’’. En Los Machucos, una dura ascensión cántabra (13.ª etapa), los dos eslovenos llegaron juntos, y Pogacar, vencedor de la etapa, se convirtió por primera vez en el mejor joven de la clasificación general. Sin embargo, López volvió a adelantarlo en Becerril de la Sierra (18.ª etapa), y Pogacar era quinto, a 1’18’’ del podio, en la mañana de la penúltima etapa hacia la Plataforma de Gredos. Pero llevaba el maillot verde, ya que Primoz Roglic, Sam Bennett y Alejandro Valverde, sus predecesores en la clasificación por puntos, lucían otros maillots distintivos prioritarios. Sin asustarse por los 4.500 metros de desnivel del recorrido, ni por la lluvia y el viento, ni por las duras escapadas, ni por la acción del equipo Astana para desbancar a Quintana de la tercera plaza, ni por el intento de apartar a Valverde de la segunda, Pogacar atacó a 38 km de meta y terminó con 1’32’’ de ventaja sobre el campeón del mundo, segundo.

«Creo que necesito unos días para entender lo que he hecho», declaró «Pogi» en la entrevista flash. Frente a su televisión, Eddy Merckx, el mejor ciclista de todos los tiempos, comprendió inmediatamente que aquel momento era histórico. «Ese día supe que estábamos ante un campeón excepcional», repite desde entonces.

Entre la Primera Guerra Mundial y La Vuelta 19, solo tres corredores habían subido al podio de una Gran Vuelta antes de cumplir los 21 años: Fausto Coppi, ganador del Giro de 1940; Antonio Jiménez, segundo en La Vuelta 1955; y Giambattista Baronchelli, segundo de Merckx en el Giro de 1974. Hasta entonces, un solo corredor había ganado tres etapas de una Gran Vuelta con menos de 21 años: Giuseppe Saronni en el Giro de 1978, aunque no fueron tres etapas de montaña.

En La Vuelta 19, Pogacar abrió un camino, para sí mismo y para todos los fenómenos precoces que ahora intentan competir con él.